Ustedes sabrán, que un dúo, con
30 años de Carrera ha pisado muchos escenarios, lo que quiere decir que hemos
viajado por muchos lugares, algunos muy lindos, y otros, como el de la historia
que les voy a contar...
Esto pasó aproximadamente en el
año 82. Nuestra carrera recién comenzaba y ya se imaginaran, Joaquin y yo
estábamos llenos de ilusiones. Después del lanzamiento de Olvidame y pega la
vuelta comenzaron a llamarnos de todas partes y nos surgió un show en un pueblito
del Chaco, a donde fuimos sin dudar. No me acuerdo mucho del show, si se que me
sorprendi por ver nuestra cara en carteles por la ciudad –en ese momento era
algo alucinante, no lo podía creer-
Esa noche nos quedamos en un
hotel muy de pueblo, hecho a pulmón, en el que el recepcionista era quien
limpiaba, quien nos dejó las toallas en la cama y quien me haría pasar una de
las peores noches de mi vida.
Me acuerdo que comí con nuestro
manager, Guillermo y luego de dar una caminata junto a el por la calle
principal de la ciudad, volvimos al hotel y encaminé hacia a mi habitación. En
el pasillo, casi a dos habitaciones de la mía veía a dos mujeres (una mas
extraña que la otra) que susurraban y me miraban, pero no le dí importancia,
desde que nos habíamos presentado en Show Fantastico me pasaban cosas así todos
los días.
Luego de haberme acostado, me
dispuse a dormir. Ya que estaba muy cansada, no me costó mucho. Tampoco costó
que un simple golpeteo en la ventana me despertase, lo que me pareció raro, teniendo
en cuenta que la habitación que tenía era sin balcón y estaba en un tercer
piso, ¡era imposible que alguien o algo golpease la ventana! Entonces, con lo
poco precavida que soy, fui a mirar a la ventana… y no había nada. Pensé que había sido solo mi
imaginación entonces fui al baño a lavarme la cara y cuando levanté la mirada
vi algo horrible.
Todavía no estoy segura de que
fue. Era una persona que lo único que hacía era mirarme por el espejo. Me quedé
petrificada y en ese instante esa persona (un hombre) comenzó a reir. Lo único
que alcancé a decir fue “ayuda”, aunque en vano, puesto que casi ni me salía la
voz.
No se como fue, pude darme la
vuelta y ponerme en marcha para salir del baño. Lo logré, pero esa voz que se
reía comenzó a ser más fuerte, las luces se prendían y apagaban, cuando llegué
a la puerta voló hacia la puerta un gran florero que había en la habitación rompiéndose
en mil pedazos justo a centímetros de mi cabeza. Mi miedo aumentó y lo único
que deseaba era abrir la puerta, y no se como, pero estaba cerrada con llave.
Ahí fue cuando comencé a gritar, no sabia que estaba pasando pero quería salir,
solo eso. De pronto, algo – o ese alguien- me empujó con tal fuerza que me hizo
volar hasta la cama. Y no podía moverme, ni gritar. Sentí que alguien se posó
justo encima de mí y de a poco comenzaba a asfixiarme, al mismo tiempo sentía
como mis brazos se iban lastimando, me ardían, como si mi gata me hubiese
estado rasguñando. Cuando ya se me nublaban los ojos entró Joaquín.
Con una voz suave pero
desesperada lo escucho decir: -Despertate, ey, reacciona. Solo ha sido un mal
sueño, una pesadilla.
Abrí los ojos del tamaño de una
pelota de tenis y lo miré sin poder creer lo que me estaba diciendo.
Rápidamente aparté la mirada de sus ojos e hice un recorrido visual por toda la
habitación. No, no encontré rastros de ese maldito conserje; llamamos a
recepción y nos dijeron que esa noche no le tocaba turno de trabajo. Sigo sin
poder creerlo.
Estoy contando esto porque es una
situación que nunca pude sacar de mi memoria.
Ya en Buenos Aires, unos meses
después recibo una carta, sin remitente, ni direcciones; en ella decía:
Si esa noche te hubieses quedado
con la boquita cerrada la hubiésemos pasado muy bien.
Desde ese momento supe que
aquella noche no fue una pesadilla, pero nunca tuve el valor de contar la
verdad a nadie, traté de olvidar y no he podido. Pero lo que siempre quiero
recordar es que gracias a mi hermano, esa noche transcurrió conmigo sana y
salva.
Historia escrita por Atti BR y Ricardo F.

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